Queremos ser encarnación del carisma eucarístico en esta región de América Latina, procurando ser ese pan que se reparte y comparte entre los hermanos necesitados no sólo de alimento material, sino sobre todo de crecer en la dimensión de valores humano –cristianos, para ser ciudadanos responsables en este mundo en el que nos toca vivir, en el que se nos pide construir el Reino de Dios.
Queremos asumir los desafíos que el hoy nos plantea, forjando una sociedad más fraterna, solidaria y que no deje pendiente ninguna deuda, sobre todo en la conservación de la creación, especialmente de cara a las futuras generaciones.